[:en]Of the Unexpected and a Random Act of Kindness in New Orleans[:es]Relatos de lo inesperado y de la amabilidad de un extraño en Nueva Orleans[:]

Random act of Kindness from a Stranger New Orleans || Wanderwings

[:en]When I was barely 18 I decided to go on a summer adventure to the US. I applied for a J1 Summer Work and Travel visa, found myself a job in a hotel in New Orleans, packed my bags and off to America (for the very first time) we go. Little did I know, that it would turn out to be one of the biggest learning experiences of my life.

Early morning a British Airways plane would take me from Madrid to London Heathrow. Later on an American Airlines would go from there to New Orleans via Dallas. There someone from the company I’d be working for would pick me up.

I remember it as if it were yesterday. The smell of adventure and airplane food in the air, families chatting about their coming vacation or how sad they were to leave Europe but so happy to soon be back home. I was just 18, but I had already been 3 years on and off on the road. I guess on that account I could have been considered old and experienced, but what would happen some hours later, made me feel like a little girl all over again.

Everything went smoothly. That is, until we were about to land in New Orleans. The plane started descending, and close to touch down, so close that I could smell the runway, it started to ascend quickly again. It went up and up and up and then started circling around. Then the second attempt to land began. This time successfully.

Random act of Kindness from a Stranger New Orleans || Wanderwings

Shaking from the mini-shock, we all disembarked, collected our belongings and headed to the exit (I had already gone through customs in Dallas). It was past 10pm and pitch black outside. If you remember, I was expecting someone from my company would be waiting for me at the arrivals lounge, right? WRONG! There was no one, except for the odd family member coming to pick up their loved ones and a limo driver. No phone and no idea where I could go, I asked the limo driver if he could call the company for me. Which he kindly did. Once and again he tried, all without answer. Of course, no one is open at 10pm! Jet-lagged, desperate and without anywhere to go, I decided that I’d spend the night at the airport and would figure it all out in the morning.

Half an hour later, the nice limo driver came back. He told me that he knew an affordable hotel close by where I could go spend the night. He would drive me there if I wanted, as it was on his way home. The kindness of this stranger brought me to a warm and safe place.

After that night the summer just got more and more eventful as the days passed but that’s a story for another day, if it’s something you’d like to hear about. Anyhow, that day taught me two valuable lessons. One, that no matter how much you plan, you have to expect the unexpected when travelling. And two, that there are still good people out there willing to go the extra mile for a stranger. Random act of kindness and all, it was a summer I’ll never forget.

Have you ever found yourself in a similar situation? If so, how did you deal with it? Let me know in the comments below! 😀

P.s. and that’s the story of how I rode on a limousine for the first time in my life![:es]Acababa de cumplir los 18 cuando decidí embarcarme en mi primera aventura estadounidense. Solicité la visa J1 para estudiantes que quieran pasar el verano trabajando en Estado Unidos, me busqué un trabajo en un hotel en Nueva Orleans, hice las maletas y me marché a mediados de Junio. ¿Como iba a saber yo que este primer viaje a E.E.U.U. se convertiría en una de las lecciones más importantes de mi vida?

En Madrid, los vuelos a E.E.U.U. a través de Londres son de madrugada. Asique pachin pachan a la T4 nos fuimos. Presenté todos mis documentos para Estados Unidos a la señorita del control, y mi primer avión del día, un British Airways con destino Londres Heathrow, despegó. El tránsito transcurrió sin incidentes y lo mismo con los dos vuelos de American Airlines siguientes (Londres-Dallas-Nueva Orleans). Hasta la hora de aterrizar en Luisiana. El descenso había comenzado, poco a poco nos aproximamos a la pista, tanto tanto que ya casi la podía oler, y sin aviso volvió a iniciar el ascenso. Arriba arriba arriba…y a volar en círculos sobre la ciudad. Hasta la fecha sigo sin saber que fué lo que pasó. La cosa es que el segundo intento de aterrizaje fue más fructífero.

Por desgracia, el aterrizaje fallido sólo fue el comienzo de la que sería una de las noches más largas de mi adolescencia. Al organizar el viaje acordé con la empresa para la que iba a trabajar, que uno de sus empleados me vendría a buscar al aeropuerto. Cosa que, dada la trayectoria que llevaba el día, no ocurrió.

Random act of Kindness from a Stranger New Orleans || Wanderwings

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Eran pasadas las 10 de la noche, estaba agotada, aún en proceso de recuperación del mini-shock que causó el aterrizaje fallido, sola, sin teléfono y afuera ya había anochecido. En la zona de llegadas sólo había algunas familias reunidas con sus recién llegados familiares y un conductor de limusinas. No queriendo perturbar su feliz re-encuentro, me dirijí al conductor de limusinas. Le comenté mi situación y le pregunté si podría llamar a la compañía por mi. A lo cual accedió gustosamente, aunque por desgracia sin exito. después de todo, eran las 10 de la noche!

Desesperada y sin saber que hacer, me senté en un banco en la zona de llegadas. Para entonces ya me había dado por vencida, y decidido pasar la noche en el aeropuerto. El nuevo día traería más claridad al asunto. Al rato volvió el conductor de la limusina, quería saber si había encontrado alguna solución, y en caso de que no, decirme que conocía un hotel a la vuelta de la esquina, relativamente barato y en el que sabía que había habitaciones libres. Si me interesaba, me podía acercar de camino a su casa. La amabilidad de este extraño me trajo a un lugar seguro y cómodo en el que pasar la noche. Tras aquella noche, el verano continuó cada más y más lleno de incidentes, pero eso os lo cuento otro día si es algo que os interese saber. En cualquier caso, aquel día me enseñó dos cosas importantes. Uno, que no importa lo mucho que planees las cosas, tienes que estar listo para aceptar lo inesperado. Y dos, que el mundo está lleno de gente buena dispuesta a salirse del camino de su propia vida para ayudar a un extraño.

 

P.d. Oh y esta es la historia de mi primer viaje en limusina![:]

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